Un caso real. 4 sospechosos. 3 pistas. Un solo culpable. El 80% acusa al equivocado. ¿Vos tenés ojo de detective?
Don Ernesto, coleccionista, apareció muerto en su estudio a medianoche. Envenenado con su propio vino. La puerta estaba cerrada por dentro. Esa noche había cuatro personas en la casa. Una lo mató.
El veneno estaba en un vino que solo se servía después de las 23:00. El asesino seguía en la casa a esa hora. Marcos se fue a las 22:00 — hay registro de la cámara de la entrada.
El estudio se cerró por dentro, con la llave de repuesto. Rita entregó su llave a la policía semanas antes por otro tema: no tenía cómo entrar.
Solo alguien que trabajaba dentro del estudio conocía la botella privada de Ernesto. Aldo, el chofer, nunca pasó de la puerta de calle.
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